Pereza
Hoy es uno de esos días en los que la pereza y yo parecemos ser uno mismo. Hoy me siento peculiarmente cansado, y aunque realmente desde hace días me siento así, hoy, hay algo diferente. He visto los días pasar tranquilos y sin penas, he visto la luz de la tarde correr de una pared a otra marcando con cada segundo una fina línea multicolor. Ayer, las aves cantaban alegremente, y parece que hoy no hay sol, hoy no cantan y la luz no se cuela por mi ventana. No tengo hambre, frío o calor, y a decir verdad, desde hace algunos días no siento nada. Hoy mi cuerpo ya no responde y yo, desde aquí, sólo observo la infinidad de mi habitación.