Otoño
El año agoniza, y no solo lo dicen los calendarios, el fin de este ciclo está por llegar, y no lo sé únicamente por que hoy estemos más allá de la mitad de octubre, ni siquiera porque las hojas en los árboles están perdiendo su brillo. Es que sencillamente hay algo extraño en la luz del sol, una perpetuidad dorada que trae recuerdos que no existen a mi memoria, un calor que ni la primavera o el verano puede hacerme sentir, como si el sol otoñal intentara quemar todo aquello que, durante el año, fue sembrado y que hoy, ya no sirve, o no debería acompañar al inicio del nuevo ciclo. En la piel puedo sentir el ardor de un implacable sol que posiblemente intenta purificar mi cosecha. Quemando con su dorada luz todo aquello que lastima al pensamiento, quizá intentando borrar los recuerdos que me fuerzo a ocultar, el recuerdo de la ausencia, el recuerdo de quienes se han ido. Quizá, con la belleza dorada que me acompaña intenta sustituir los espacios en la memoria que han dejado la trist...