290126
Quizá en un día como hoy, hace veintitantos años, una mente infantil, volátil e incauta vivía entre los misterios del descubrimiento de la vida. Soñando y pensando en los mundos que por la televisión parecían existir. Un chiquillo imaginaba como seria vivir en un mundo donde cuando éramos bebes realmente podíamos y realizábamos planes, que las travesuras ideadas y las fechorías realizadas creaban recuerdos que perdíamos al crecer. Una mente infantil que de verdad creía que un gigantesco dinosaurio morado podía cantar, bailar y llevar a mundos mágicos con aventuras maravillosas. Un pequeño que años después utilizaría la imaginación para ayudar a que en las mentes de otros se dibujaran escenarios, que pudieran creer en las maravillas de mundos inexistentes, que sus sentimientos salieran a flote con una o dos palabras Hoy, después de algunos años, y muchos más de los que quisiera reconocer, he vuelto al lugar donde la imaginación tiende a volar. Al lugar donde el juego y la risa pueden se...