Monsters
Hubo un tiempo en que fuiste frágil, temeroso, y que curioso explorabas lo que hubiera cerca. Buscabas misterios bajo las piedras, caminabas bajo las estrellas maravillado por su deslumbrante formación.
Creciste caminando senderos, lisos, abruptos, familiares y desconocidos cuando temerario decidías ir por aquel lugar donde las piedras se veían nuevas.
Imagino, acechabas a la distancia buscando el momento en el que un descuidado conejillo comiera hierba, para asustarlo, o para comerlo.
Imagino las veces que intentando alcanzar el cielo trepabas a los árboles o que con instinto velico, se reunían los chamacos a jugar a la guerra, soltando piedras a diestra y siniestra.
La lluvia, el sol, el frio eran compañeros que, si no era uno, era el otro quien caminaba contigo, hacia la escuela, hacia alguna diligencia, o a buscar la moneda.
A veces, intento imaginar el sabor de la fruta raspada de las pieles despojadas, quiero pensar que el señor frutero, gentil, solía dejar algo más que raspar a propósito
No imagino lo reconfortante que la sopa de gato resultara, pero sé, que es el plato que espero cuando visito a aquella de quien saliste.
Imagino el sonido del campo abierto, el sonido de las aguas y el retumbar en el cielo que seguramente, en tu etapa más frágil te hacia esconder bajo lo que hiciera de cobija. Esperando que el tuyo pudiera alejar a los monstruos.
Imagino la alegría que te di al existir, y aunque intento compararla, no puedo saberlo con certeza. Pero si soy consciente de la alegría que me da recordar las caminatas por la tarde, o el alimento que quizá no comías durante tu jornada para yo poder disfrutarlo a tu llegada, cuando las caricaturas en la televisión iluminaban el ambiente azul que la noche empezaba a dejar.
Imagino todas esas veces que preferiste dejar lo que querías para que yo, nosotros tuviéramos lo que necesitábamos, y aunque no comprendía porque no podía tener lo que quería, siempre hubo lo que necesitaba.
Cuantas veces el antojo se instalaba y ahí moría, porque preferías ver las sonrisas de los toyos, aunque el bolsillo temblara entre pelusas.
Hoy, ahora, entiendo la valentía que mostrabas cuando la luz se apagaba durante la tormenta, cuando el cielo rugía después de que el rayo rasgara la oscuridad de la noche. Comprendo a ese hombre valiente que decía “no pasa nada” mientras el corazón intentaba escapársele del pecho, cuando las piernas temblaban al bajar las escaleras para buscar la candela que alumbrara la habitación.
Imagino el sabor del trago amargo que deja un adiós silencioso y aislado.
Intento imaginar el valor que existe tras cada llamada, ¿tras cada como andan?, ¿qué hacen?, intento entender cómo es que dos décadas pueden aparentarse con alegría.
Intento, tambien, comprender el dolor que callas, pero que el cuerpo grita. Comprendo las veces que la sonrisa se implanta para no preocupar cuando la salvaje cocina atenta contra tus ganas.
Intento, comprender la soledad apagada de las noches en que buscabas compañía de regreso a casa, intentando encontrar a tus gatos del otro lado de la pantalla.
Antes intenté comprender sin respuestas, hoy entiendo que solo buscabas una razón para aguantar.
A veces, quiero ignorar que los monstruos siguen acechando bajo la cama, dentro del closet, junto a la cama, prefiero a veces hacerme creer que el miedo ya no existe, pero es imposible creer que realmente hayas podido alejarlos de ti.
Lo sé, porque los míos aún me acechan por la noche.
Y sabes, me asusta reconocer que llegará el tiempo en que aun con más miedos, con monstruos más grandes, y que con una inmensa sombra secándome, intente yo calmar tus miedos, ahuyentar tus monstruos, no se si se me del valor para alejar tus temores y traerte paz, pero sé que estoy listo para intentar ahuyentarlos.
Y al fin poder decir, que he encapsulado tus miedos, y que esos monstruos que te asechan pronto serán abatidos para que puedas estar en paz.
Y después de todo, antes de todo, durante y ahora, no puedo más que intentar agradecer todo eso que has hecho, haces y harás por mí, por los míos, por los tuyos hasta tu último suspiro.
Solo puedo intentar agradecer por estar de la mejor forma que el destino ha permitido, aunque quizá no haya sabido yo como retribuirlo.
-RRP-
Monsters - JamesBlunt