Hoy, quisiera...
Hoy, quisiera contarte tantas cosas; que el sentimiento no se siente como un querer, que se siente como una necesidad, ardiente y lacerante, que quisiera poder decirte tantas cosas que me obligo a silenciar, cosas que someto con opresión ciega para que no me consuman el pensamiento.
Hoy quisiera contarte, el sentimiento que me provoca la lluvia, el deseo de que estes ahí, aquí, o allá sintiendo el mismo golpeteo del agua que desde los cielos cae.
Quisiera contarte, que el aroma que pretendía calmarme sólo aviva las brasas de mis sentimientos consumiéndose unos a otros. Quisiera contarte que mi pecho arde, que la mente escurre gotas de agonía, pero no puedo, no te encuentro.
Ayer quería contarte, sobre la guerra interna en mi mente, sobre mí luchando contra los demonios que no pudiste silenciar.
Ayer quería decirte las cosas que me había reservado hace tanto tiempo, cosas que quise decirte, mientras estabas ahí, frente a mí, tan absorta en tu existencia que mi presencia no era más que una nebulosa en tu periferia.
Hoy, quiero contarte sobre lo placentero que resulta ver una flama bailarina, una flama impaciente como la que seguramente muchas noches te acompaña mientras tú, la ignoras.
Y seguramente mañana querré contarte que he escrito, que ha sido difícil sobrevivir, que las palabras simplemente se niegan a salir de mi pensamiento, y que las que se encaminan se suicidan antes de ser pronunciadas.
Mañana, seguramente querré contarte que el dolor que grita mudo, que grita en mis adentros, que busca ser escuchado, pero, que, sin oídos para ser entendidos, los lamentos simplemente mueren en el aire, si se animan a volar.
Hoy quisiera contarte, el sentimiento que me provoca la lluvia, el deseo de que estes ahí, aquí, o allá sintiendo el mismo golpeteo del agua que desde los cielos cae.
Quisiera contarte, que el aroma que pretendía calmarme sólo aviva las brasas de mis sentimientos consumiéndose unos a otros. Quisiera contarte que mi pecho arde, que la mente escurre gotas de agonía, pero no puedo, no te encuentro.
Ayer quería contarte, sobre la guerra interna en mi mente, sobre mí luchando contra los demonios que no pudiste silenciar.
Ayer quería decirte las cosas que me había reservado hace tanto tiempo, cosas que quise decirte, mientras estabas ahí, frente a mí, tan absorta en tu existencia que mi presencia no era más que una nebulosa en tu periferia.
Hoy, quiero contarte sobre lo placentero que resulta ver una flama bailarina, una flama impaciente como la que seguramente muchas noches te acompaña mientras tú, la ignoras.
Y seguramente mañana querré contarte que he escrito, que ha sido difícil sobrevivir, que las palabras simplemente se niegan a salir de mi pensamiento, y que las que se encaminan se suicidan antes de ser pronunciadas.
Y algún día, quizá quiera contarte sobre el miedo que siento al escudriñar el diccionario en mi mente buscando las palabras correctas para no decir la verdad que intento mantener solo para mí.
