Vuelta al sol

Hoy, la fecha al fin ha llegado, una vez más estamos en el inicio, o al menos mi “inicio”, pero, ¿realmente estamos una vez más en el mismo punto?, volvimos a donde todo inicio?, o ¿es solo una ilusión romántica? Sobre lo que significa llegar a la fecha en el que por algún azar del destino llegué, o me trajeron a este mundo.


La cosa es que no es fácil, no ha sido fácil mantener las ganas de seguir avanzando, o de detenerse, o de quedarse y continuar, aunque sea como una estatua resistiendo las inclemencias del día, la semana, los meses. Es difícil pensar en todo el valor que se necesita para estar aquí, o allá, duele reconocer todo lo que se necesita para seguir avanzando cuando las piezas de un cuerpo dolorido se niegan a avanzar, cuando una mente corrupta se niega a mandar y dirigir, cuando se niega a querer existir.

Y es que pocos se dan cuenta de lo que tu mundo encierra, del pensamiento que te invade cada mañana, o cada noche antes de conciliar el sueño víctima del cansancio, mas no por el ímpetu de hacerlo. ¿Cuántas noches habré esperado?, cuantas mañanas he suplicado?, ¿cuántas sonrisas habré forzado?

Un sol es más que eso, representa la valia de seguir intentándolo, representa el sufrimiento al reconocerse inútil, innecesario, sustituible. Un sol significa existir, para algunos con vida, para otros existiendo. Pero tú, o él, o yo, mantenemos viva una ilusión, en otros, en quien nos observa, en aquellos a quienes el simple hecho de reconocer nuestra existencia les brinda alegría y esperanza. Y sin quererlo, o reconocerlo, seguimos aquí, por ellos, porque hay alguien que mantiene vivas sus ilusiones gracias a nuestra mera existencia, que nuestra palabra representa el aliento que les falta para seguir, intentando avanzar.

Pero, ¿quién es el soporte que necesito?, quien es el soporte que necesitas?, ¿qué te sostiene? ¿Tu valor?, ¿tus ganas de existir?, tus sueños y tus esperanzas?, o simplemente sigues aquí, porque tienes miedo a no despertar, quizá sigas aquí, porque no tienes el valor necesario para terminar con todo, porque esperas a que la vida te devuelva esa oportunidad que perdiste, o quizá, solo sea que te gusta torturarte.

Y que si estas solo, me dije una vez, que importa si nadie valora el intento que haces y siempre, lo que intentes y como lo intentes viene cargado del yugo de la crítica, de la palabra que juzga y desacredita. Que importa si nadie ve lo que intentas, si nadie se da cuenta de las veces que fallas. Que importa si nadie pretende ayudar. Te tienes a ti, me tengo a mi, y en algún lugar, sobre algún universo, somos todo aquello que queremos ser. Seguramente, en otro plano, soy quien quise ser, vivo todo aquello que algún día soñé, y que me fue arrebatado. 

Me gusta la ilusión de que en esta vida no soy quien quiero, pero que en otro universo o quizá en otro tiempo logre vivir en paz.

Un sol, representa mucho más que tus fracasos, que tus errores. Un sol, significa todas esas veces que pudiste, los momentos que fuiste quien quieres ser. Un sol, eres tú y lo que haces todos los días para resistir y avanzar.

Te lo digo yo, con un alma fracturada, con un pensamiento corrupto que a cada instante me recuerda lo cobarde que soy, y lo poco que valgo. Alguien a quien la vida ha dotado de un kit de supervivencia para intentar sanar en soledad, con herramientas insuficientes para reparar un alma rota. Y que, con todo el miedo del mundo, aún no ha encontrado el valor para detener el tren. Te lo digo yo, hoy, que, con más de 30 vueltas, cada vez que amanece despierta rogando que todo haya terminado. Lo confieso yo, que cada noche, perdido en la oscuridad, suplico al pensamiento no recordar. 

Te lo platico yo, que, como payaso profesional, durante el día, regalo sonrisas hasta que las comisuras de los labios, las mejillas y los ojos duelen, cansados intentando, demostrar felicidad. La felicidad que no me acompaña. Lo digo yo, que, en mi trabajo como profesionista de la risa, intento arrancar sonrisas en otros, darles alegría, hacerlos felices. Mientras el maquillaje me oculta el dolor de la sonrisa; y, sin embargo, alguien que como yo, se esconda tras el maquillaje, pueda ver en la profundidad del negro en mis ojos, que todo está colapsando, que en mis adentros todo arde. 

Es difícil, seguir, pero, quizá, valga la pena seguir intentándolo.

Sigue intentándolo, si escribiste esto significa que aún no has perdido la batalla. Si lees esto, significa que también has ganado 365 luchas, y que aun, no te has derrotado.

Avante.
Feliz vuelta al sol.

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