3-Motoquero
Me resulta irrisorio, impropio, el sentimiento que todos, al verte postrado intentan que emane de su pecho, entre berridos y lágrimas.
Como tentáculos lascivos intentando abrazar sentimientos que no son propios.
Como si quisieran con lágrimas falsas regresarte al camino.
Me resulta disonante el llanto en tu honor cuando tu espalda siempre fue criticada, siempre clavando en ella espinas del defecto en tu existir.
Me es vomitivo el cómo intentan ahora con plegarias sanar el daño del abandono, de la falsa sonrisa, de la palabra que pretendía desprestigiar tu honor.
Es extraño como ahora te rodean entre lágrimas.
Pues claro, a partir de esta noche no serás más que un recuerdo, y convenientemente, solo el mejor recuerdo que puedan tener de ti, o contigo.
Aunque por meses te hubieran atribuido en su pensamiento un reclamo, una máxima en deshonra, un pensamiento hostil.
Pero hoy, que tu semblante o al menos, el que yo recuerdo, enfundado en cuero, cadenas, camisetas llenas de calaveras y fuego, la barba característica y la postura malandra, como aquel que viaja en motocicletas. Se ha ido, recuerdo yo aquellas insignificantes cosas como el silencioso consejo que viene en la letra de una canción.
Yo recuerdo con nostalgia las veces que de ti aprendí. Aprendí a valorar la historia, a escuchar armonía donde el ruido parece ser lo único en el ambiente, a encontrar paz cuando el caos retumba en los oídos.
Siempre fui consciente de que, si quería ser como alguna persona, seria siguiendo tu ejemplo.
La oveja negra, con gustos extraños, el que no encajaba en lo común de una mente simple.
Habría querido compartir más palabras, ahora que soy como aquellos a quienes admirabas. Ahora que había que compartirte, en lugar de solo escucharte.
Pero las cosas son como deben ser y aunque tu fortaleza fue como la de un adicto a las dos ruedas, el aroma de la gasolina el perfume del whiskey y la música que se siente con los cuernos en la mano.
Emprendes el viaje al Walhalla
Y mientras muchos lloran por ti creyendo conocer tu ultimo deseo. En silencio, solo tu y yo sabemos cómo el maestro de las marionetas domina a las masas.
…hasta que el cuerpo aguante…
-ULJ3326